TU CUERPO SABE CUáNDO TRABAJAS MEJOR Y TU EMPRESA PUEDE BENEFICIARSE DE ELLO

"Ocho horas para trabajar, ocho horas de recreo, ocho horas para dormir": este fue el lema que pronunció Robert Owen en 1810 para reclamar mejores derechos laborales para los trabajadores y aumentar la productividad. Un modelo que ha permanecido casi inalterable durante casi dos siglos hasta nuestros días. A la jornada conocida como "888" cada vez le salen más alternativas alrededor del mundo, y el cronotrabajo es la última de ellas. Consiste en llevar al extremo la jornada de trabajo flexible, en la que uno tiene más o menos la libertad de elegir cuándo trabajar. Incluso va más allá: son tus propios ciclos circadianos los que lo deciden por ti.

El concepto fue acuñado por la periodista Ellen C. Scott, creadora del blog Working on purpose y copresentadora del podcast Eat, Sleep, Work, Repeat. ¿Qué son estos ciclos? Los ciclos circadianos son los que definen nuestros cronotipos, los momentos naturales en los que nuestro cuerpo quiere dormir. "Por ejemplo, cuando pensamos en búhos nocturnos o en pájaros madrugadores, estamos pensando en cronotipos", explicaba Julia Lyons-Ryle, especialista en desempeño de Recursos Humanos de Insperity, en una entrevista con Fox Business. Si normalmente te despiertas a las 10, no tiene sentido que empieces a trabajar a las 8 porque tu rendimiento no va a ser el óptimo.

Marisol Hernández

El cronotrabajo tiene en cuenta que hay personas que son más productivas nada más despertar y otras cuyos picos de actividad son a las 8, 9 o 10 de la noche. Según el psicólogo clínico y "médico del sueño" estadounidense Michael Breus, el 55% de las personas alcanza su máxima productividad en las horas centrales del día (de 10:00 a 14:00). No obstante, la jornada de 9 a 5 sigue siendo la predominante.

Para poder aplicar el cronotrabajo se necesitan dos capacidades muy específicas: teletrabajar y poder hacerlo de forma asíncrona. Flexa, una plataforma de empleo con sede en Londres, tiene 17 empleados y, según su directora ejecutiva, Molly Johnson-Jones, todos ellos practican el cronotrabajo. Tal y como declaró a la BBC: “No tiene sentido que todos debamos trabajar juntos al mismo tiempo. Se obtiene mucho más de las personas si se trabaja con diferentes cronotipos". Según Johnson-Jones, los beneficios superan con creces los desafíos: “Algunas personas son madrugadoras, otras prefieren la noche y otras están en el punto medio. Todos somos diferentes, por lo que no se puede esperar que prosperemos en el mismo entorno”.

El cronotrabajo no es solo beneficioso para los trabajadores, sino también para la empresa en la que trabajan. Al igual que la jornada laboral de 4 días, no trabajar, según dictan los ciclos circadianos, podría resultar en un desempeño imperfecto. Ante la jornada laboral estándar, el cronotrabajo puede servir como antídoto para tener unos empleados más satisfechos y productivos.

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