PASTILLAS BRONCEADORAS SIN SOL: ¿QUé DICEN LOS EXPERTOS SOBRE SU COMPOSICIóN, RIESGOS Y QUIéN NO DEBE TOMARLAS?

Desde hace unos años, las pastillas para potenciar el moreno durante el verano en la piel se han puesto de moda. Pero, ¿qué llevan estas pastillas para el bronceado, cuál es su composición y cómo actúan en nuestro cuerpo? Y lo más importante, ¿son seguras para nuestra salud o entrañan riesgos? Esto es lo que opinan diferentes expertos al respecto.

¿De qué están compuestas las pastillas para el bronceado?

Potenciar, prolongar el bronceado y aportar un extra de protección contra el sol. Estas son algunas de las promesas que brindan estos nutricosméticos, debido a los ingredientes que las componen.

Por un lado, contienen principalmente pigmentos carotenoides, presentes de forma natural en algunas frutas y verduras. Cuando estos se consumen en cantidades suficientes “se depositan en la capa subcutánea de grasa y confieren a la piel un tono más oscuro y uniforme”, explica Sehrish Ahmed, farmacéutica y asesora cosmética en Clínica Dermatológica Internacional.

Dos de estos carotenoides presentes en las pastillas de autobronceado son la cantaxantina y el betacaroneto: “la primera, en dosis altas, proporciona a la piel un tono anaranjado o marrón; el segundo se convierte en vitamina A y puede oscurecer la piel cuando se acumula”, continúa la farmacéutica.

Ahmed enumera otros componentes de estas pastillas, como la “L-Tirosina, que estimula la producción de melanina sin necesidad de exposición a los rayos UV”. El licopeno, por su parte, es un pigmento rojo que da su tono a frutas y verduras rojas como el tomate, la remolacha y la sandía, y que puede dar un tinte rojizo a la piel.

¿Son seguras o entrañan algún riesgo?

Según el doctor Jonathan Franco, médico internista de la Clínica Mi Tres Torres (Barcelona): “La mayoría de veces las pastillas bronceadoras son seguras y efectivas, siempre y cuando se utilicen adecuadamente”.

Andrea Huerta Vena, dermatóloga de la Clínica Dermatológica Internacional (Madrid), recalca que “ingerirlas no implica que podamos prescindir del resto de medidas de protección solar, como protectores solares en crema, sombreros, gafas, etc”.

Existen también algunos riesgos a tener en cuenta recalcados por Sehrish Ahmed, todos relacionados con un consumo excesivo de carotenoides, pues “este puede llevar a la carotenemia, la cual también se ha relacionado con daño hepático, afecciones de la retina, urticaria y una coloración anaranjada de la piel”.

Como explica el internista Jonathan Franco, “a nivel de tracto digestivo se han reportado efectos como diarrea y náuseas, síntomas que pueden deberse a la irritación gastrointestinal provocada por altas concentraciones de carotenoides”.

Por otro lado, según apunta la doctora Jeaninne Suárez, especialista en digestivo, “en los peores casos, un consumo excesivo de cantaxantina puede provocar toxicidad hepática y anemia aplásica, un trastorno sanguíneo grave”.

La cantaxantina también se ha relacionado con diversos problemas oculares. Por ejemplo, estudios como este publicado en la Revista Mexicana de Oftalmología afirman que este carotenoide puede provocar problemas de maculopatía ocular en casos de ingesta excesiva.

Otros como el disponible en Jama Network corroboran que, en dosis elevadas, este componente puede provocar retinopatía ocular y algunos como el publicado en la Sociedad Española de Oftalmología la relacionan con toxicidad retiniana.

Respecto a su efectividad, la EFSA analizó la combinación de algunos de sus principales ingredientes y dictaminó que muchas de las promesas de estos suplementos no habían sido científicamente demostradas.

¿En qué casos están totalmente contraindicadas?

La efectividad y reacción a estos suplementos varía entre individuos y puede interactuar con ciertos medicamentos, por lo que es recomendable consultar a un profesional antes de aplicarlas en nuestra dieta.

Sin embargo, hay algunos casos en los que están totalmente contraindicadas. Por ejemplo, ambas expertas de la Clínica Dermatológica Internacional coinciden en que “en pieles con tendencia a manchas solares como el melasma es recomendable no consumirlas, ya que pueden empeorar los síntomas”.

Sin embargo, explica la dermatóloga Huerta, “normalmente estas pastillas suelen contener extractos de plantas (por ejemplo Polypodium leucotomos), que aumentan el umbral de resistencia de la piel frente al sol, siendo recomendables en pacientes con 'alergias' solares, pieles muy claras, antecedentes de cáncer de piel, etc”.

Como apunta Franco, “existen contraindicaciones como en el caso de alergias a sus componentes, por precaución en embarazo o en período de lactancia y en personas con problemas hepáticos y antecedentes de anemia”.

¿En qué debemos fijarnos para elegir estas pastillas?

En el caso de optar por su consumo, a la hora de escogerlas “es fundamental elegir productos que contengan ingredientes activos respaldados por evidencia científica, evitando alérgenos y verificando sus posibles interacciones medicamentosas, elegir marcas reconocidas en el mercado y consumir la dosis adecuada”, explica Ahmed.

Además, la doctora Suárez recomienda ir en busca de aquellas que “tienen componentes de origen natural (ya que la cantaxantina también puede obtenerse de manera artificial) y evitar aquellos con muchos aditivos que repercuten en la composición de la microbiota intestinal”.

¿Comer ciertos alimentos es una alternativa para ponernos morenos?

Como sabemos, los componentes de las pastillas bronceadoras también están presentes, en mucha menor cantidad, en algunos alimentos.

Por ejemplo, “los betacarotenos abundan en los vegetales de color amarillo o naranja como la papaya, la zanahoria, los pimientos, la calabaza, los melocotones y los albaricoques y el licopeno, como ya hemos dicho, se encuentra en frutas y verduras de color rojo”, explica Suárez.

Sin embargo, el consumo de estos alimentos no implica que nos pongamos morenos (como podamos creer), sino que nos ayudará a preparar la piel a la exposición al sol. Esto se debe a que estos alimentos hidratan la piel y le dan capacidad antioxidante, actuando como un suave efecto de protección solar, lo que no significa que no debamos usar protector al exponernos al sol.

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