LA CIENCIA REVELA LA DIETA QUE PUEDE FRENAR EL DETERIORO MUSCULAR PROPIO DEL ENVEJECIMIENTO

Desde hace tiempo, la ciencia se ha encargado de demostrar que en lo que a la dieta se refiere no sólo importa lo que se come, sino también cuándo se come. En los últimos años la crononutrición, la disciplina que aboga por respetar el ritmo natural del organismo, relacionado con los ritmos circadianos, a la hora de ingerir alimentos para incorporarlos en el momento más adecuado, ha adquirido una especial importancia.

Como decíamos ya no sólo se trata de otorgar relevancia a la dieta propiamente dicha y a la composición nutricional de los alimentos, también es fundamental desayunar, comer y cenar en el momento preciso. Hasta la fecha, un buen número de trabajos se habían centrado en cómo aspectos como la absorción de nutrientes, el gasto energético o el metabolismo pueden incidir en la predisposición a padecer diferentes tipos de enfermedades cardiometabólicas.

En este sentido, un estudio publicado en Nature Communications y realizado sobre una muestra de más de 100.000 personas, concluye que comer tarde la primera o la última comida se asocia a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Mientras otros trabajos, como el publicado en International Journal of Obesity o el recogido en British Journal of Nutrition, centran su interés en la diferencia de peso en función de cuándo se realizan las principales comidas del día.

La hora de los músculos

No obstante, la evidencia sobre cómo afecta la crononutrición a los músculos no es tan abundante. Un hecho que un grupo de investigadores de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y el Institut de Recerca Biomèdica (IRB) de Barcelona, han tratado de paliar en cierta medida gracias a una investigación publicada recientemente en la revista Science.

El trabajo, basado en un modelo animal, pone de manifiesto que una adecuada estructura -la regularidad- en los horarios de comida que incluya periodos prolongados de ayuno puede ayudar a prevenir la sarcopenia, el deterioro muscular asociado a la edad, lo que a su vez podría llegar a retrasar los efectos del envejecimiento.

El hallazgo es fundamental porque, en primer lugar, abre nuevas vías de investigación orientadas a mejorar la calidad de vida de las personas, pero también porque ofrece la posibilidad de implementar nuevas estrategias para velar por la salud muscular.

Para combatir la pérdida de masa muscular propia del inexorable paso del tiempo, el enfoque más recurrente era ralentizar el proceso a través del ejercicio físico y el entrenamiento de fuerza, e ingerir a su vez la suficiente cantidad de proteína para retrasar e incluso construir músculo. Los resultados del trabajo de las instituciones catalanas añade un nuevo elemento a la ecuación. Una vez más, importan el cuándo.

Otros hábitos a tener en cuenta

Pero además, también desliza la importancia no sólo de la crononutrición sino de otros hábitos relacionados con los ritmos biológicos cuya omisión puede ayudar a dañar el reloj central ubicado en el cerebro que, en última instancia puede provocar un envejecimiento prematuro.

Así, la exposición a la luz del sol, evitar por la noche la de los dispositivos digitales, el momento de hacer ejercicio o dormir las horas necesarias son aspectos que también desempeñan un papel de suma importancia. Y sí, evidentemente, el momento de ingerir los alimentos, que puede paliar el deterioro muscular y quién sabe si el de otros órganos del cuerpo humano. Aunque habrá que esperar para obtener más respuestas.

2024-07-10T11:24:41Z dg43tfdfdgfd